viernes, 28 de enero de 2011

El parto cesárea de los gemelos Roberto Carlos y Francisco José.

Durante casi nueve meses me preparé para vivir uno de los momentos más grandes de mi vida, como protagonista y a la espera del gran regalo que esperaba tras subir la mayor cumbre que jamás pidiera jamás escalar. De la cumbre me caí frustrada y me dejó una espina que no lograré sacarme nunca.

Cuando soñaba que daba a luz, era maravilloso. Lo vivía como una película. Me sentía plena y verdaderamente mujer. A pesar de todo, la historia sigue en mi cabeza, todo en  imágenes, volando en mi cerebro, no como el parto ideal, sino como lo que al final fue.

Empezó con mal pie

Mis reflexiones sobre mi parto han pasado por muchas etapas, en parte porque creo que he ido madurando, he ido enriqueciéndome en información gracias a las muchas personas a través de las que he conocido a mucha gente fantástica que me hubiera gustado conocer mucho antes de ser madre. Todavía intento atar cabos, poner las cosas en su sitio, y quiero sobre todo entender lo que pasó.

No hay día, como muchas mamás, que mencione el tema, que piense en él. Mi esposo dice que es uno de mis monotemas, junto a la lactancia. Hablo con mi matrona, con otras matronas, con ginecólogos,  con otras madres de ideas afines, o simplemente leo,  y comparo. ¿Podría haber sido distinto si me hubieran dejado en la habitación o lo fastidió el miedo de la matrona de la planta?

Como era de esperar el lunes 16 de octubre de 2000 amanecí medio alegre medio llena de miedo por lo que me esperaba. Un interrogante total.  Los ginecólogos aparecieron con los geles de  prostaglandinas sobre las 10.00 de la mañana, y me indujeron el parto con mucho dolor. No me explicaron mucho, ni me dieron ningún papel informativo, lo que se conoce como consentimiento informado. Fui una ignorante en toda regla. La aplicación del gel me dejó indispuesta unos minutos donde lo pasé realmente mal.

A pesar de todo lo verde que podía estar, pues no estaba de parto,  las contracciones se hicieron sentir enseguida. Me pusieron el monitor o cardiotocógrafo y empezó a registrarse enseguida el latido de uno de los bebés y las contracciones. Mi marido no hacía más que mirar el gráfico, con curiosidad y de vez en cuando me decía a cuánto llegaba la contracción. “Mira, ésta ha llegado hasta el 80”. Lo que no me gustó es ver que nada más que registraban a un solo bebé y luego al otro. Mi madre y mi marido estaban conmigo, durante todo el tiempo.

Por la tarde me aplicaron un segundo gel y de paso aprovecharon para explorarme, no sin causarme bastante dolor.  Tras la aplicación del gel debes estar tumbada un tiempo, unas dos horas,  pero antes de acabar el tiempo, me entraron ganas de ir al baño y no me pude contener. En el baño rompí aguas, la bolsa de Roberto Carlos se había roto. Todo bien en el líquido, y se me aceleraron las contracciones y el dolor. No pude cenar, era imposible comer nada, no me apetecía. Daba vueltas por la habitación, intentando ponerme así o asá. Pero no había manera. Tenía un dolor en el lado izquierdo que no se aliviaba con nada. En algunas contracciones era desesperante.

El parto tiene su tiempo, hasta inducido

Llegaron las diez de la noche. El guarda de seguridad incitó a uno de los dos acompañantes que tenía a abandonar la habitación y mi marido le cedió el sitio a mi madre, que me masajeaba la espalda intentado aliviar mi dolor. No me gustó nada, pero el no aguanta los hospitales, y el olor que había quedado tras romper aguas le dejó una señal en la pituitaria que quería liberar. De vez en cuando venía la matrona, ponía un registro y me exploraba. Entre exploración y exploración yo veía las estrellas, no había borrado el cuello del útero y apenas tenía dos centímetros dilatados. Todavía se quejaba de que fuera tan lenta.

Le pedía a mi madre que no llamase a la matrona para nada, que no quería que me tocara. Me puso un calmante, sin yo saber nada ni informarme,  que me dejó descansar un rato. La matrona seguía extrañada, sin entender porqué no dilataba si el monitor decía que tenía unas contracciones de caballo, y que aquello no avanzaba. Consultó con alguien y me vino a buscar el celador para llevarme a dilatación. Mucho tiempo después creo que se quiso desentender de mí, porque temía que pasara algo que no pudiese solucionar ella sola.

Más sola que la una

Me recibieron en una sala con cinco mujeres más, pero me sentía más sola que nunca. Me dijeron que me subiera a una cama, bastante alta, y nadie se dignó a ayudarme. Me costó un triunfo subirme  con todos aquellos dolores. Se apresuraron a rasurarme y a ponerme el enema, yo medio catatónica por los dolores ni me enteré de lo que estaba sucediendo, tampoco  me informaron en ningún momento, solo hacían. Respiraba en cada contracción. Me obligaron a levantarme de la cama para ir al baño por dos veces. No quise ir más porque no me dio la gana.

Me exploraron y entonces la matrona me preguntó por qué estaba allí sólo con dos centímetros de dilatación. Bueno, yo creo que estaba de sobra la respuesta. Podía preguntar a su compañera el motivo, y no a mí. Se supone que era un parto de riesgo, eran gemelos,¡yo creo que estaba cagada de miedo! y se deshizo de mi. Yo estaba muy cansada ya, y todavía me quedaban ocho centímetros para completar la dilatación, y al ritmo que llevaba con aquel dolor, pensé en la epidural. El error más grande de mi vida, pero ¿qué quería si era un parto inducido?

Durante el parto me había sobrevenido una ciática impresionante, porque seguramente Francisco estaba colocado en algún sitio que provocaba el malestar.  Dije que sí, porque no podía con los dolores, no podía con el parto y la ciática. Vino el anestesista, un argentino muy grandón y me pinchó. No debió de colocar bien el catéter porque no me hizo el efecto deseado. Ya no me quejaba, sin decirle a nadie nada, sino que además lloraba amargamente. El anestesista volvió y me tuvo que volver a pinchar porque se había salido el catéter. Sentí la epidural correr por mi espalda y sentí una agradable sensación.

Durante todo aquel tiempo las rutinas se sucedieron una detrás de otra. Goteo, medicación para la posible infección por rotura de membranas, pulsiómetro, y por supuesto oxitocina.  Me pusieron dos registros. Uno cefálico para Roberto Carlos y otro abdominal para controlar a Francisco José. Me relajé, dormí a ratos, me fueron explorando cuando les pareció, dieron distintas versiones sobre las medidas y llegó la mañana, y con ella un nuevo día, y yo sin acabar de dilatar.

Durante las primeras  horas estuve acompañada por otras madres, pero todas fueron pasando al paritorio y tuvieron a sus bebés. Me quedé en soledad, con la matrona que había cambiado el turno ya. Entró mi marido, que cuando le llamaron se esperaba que ya había llegado el momento del parto. Pero me vio tan fresca como una lechuga leyendo una revista del corazón. Seguí dilatando lentamente. Entró en el turno el doctor Chinchin, se fue, y entró el doctor Fulanito de tal, aquel que sólo pude ver en consulta una vez. Estuvo hablando conmigo, mi madre le había pedido que no me abandonara, que ya llevaba mucho tiempo allí. Las madres sufren muchos con las hijas de parto.

No empujes más,  despídete de tu marido

Eran casi las 18.00 horas del 17 de octubre. Me habían inducido el 16 a las 10:00 de la mañana. Una auxiliar  que ya conocía de todo aquel tiempo ingresada mascullaba porque las cunas térmicas se apagaban. Ese día hacía frío de verdad. Me acerco a los 9 centímetros y me emociona saber que pronto se acabará todo y podré abrazar a mis hijos. Me dicen que empuje cuando me exploran. No acaban de decirme que estoy de 10 cm. Le pregunto a uno de los médicos cómo lo ve. El segundo está transversal, y yo le pregunto si pretenden que me trague los dos partos, vaginal y cesárea. ¡Bastante probable!.

Pues no me hizo ni puta gracia, pero me dicen que siempre hay que intentar un parto vaginal porque es mucho mejor para mí y para los niños. Un ginecólogo majete que se podía haber quedado. Por lo menos agradezco su sinceridad y que me den una oportunidad. De pronto oigo un revuelo, llegan médicos por aquí y por allá. Me desconectan de la máquina del registro y me llevan con la camilla al paritorio. Estoy de 10 cm aunque con un reborde. No entiendo lo del reborde. Me preparan me suben en el potro y me lo elevan hasta estar casi sentada. Me indican como debo agarrarme a los estribos y pujar a la indicación del doctor Fulanito de tal.

Les digo que hay contracciones que siento muy bien a pesar de la epidural y me dicen que si las siento que puje cuando las sienta. Me avisan de la primera contracción y pujo, empujo, empujo, me dicen que pare, viene otra, la siento, pujo de nuevo, empujo. Veo al doctor meter la mano dentro de mí. “Para, no empujes, más. El bebé no apoya, hay que hacer cesárea.” ¡Cómo! Me puse a llorar. No me dan más tiempo, acababa de entrar en 10 cm de dilatación y no dejan esperar mas tiempo para ver si sucede el milagro. “Que se despida del marido y al quirófano”.
Un kilo de diferencia se nota
Sin saberlo el me miraba desde la puerta del paritorio. Ni siquiera le habían dejado acercarse hasta mí. La auxiliar me terminó de rasurar por completo. Mi marido me consuela, le siento abatido, le siento preocupado. Creo que tiene lágrimas en los ojos. Me llevan al quirófano y me preparan. Por lo menos la anestesista es mujer y me apoya, pero  el quirófano se ha convertido en un circo. Al primer vacío que experimenta mi cuerpo oigo a Roberto llorar. Hubiera dado todo por verlo en ese momento, porque alguien me lo hubiera mostrado tal cual. Al segundo vacío que experimenta mi cuerpo oigo llorar a mi Fran. “Este es más pequeño, pero que ojos tiene el jodío”, pero tampoco me lo enseñan.

Conforme pasan los minutos me atonto, me enseñan por fin a Roberto Carlos, pero como estoy atada, no puedo abrazarle. Le beso, pero sin gafas y con miopía apenas le puedo distinguir muy bien. No pude ver a mi Fran porque caí rendida por el cansancio y la epidural. Cuando desperté salía al pasillo, mi madre me esperaba, “mama, todo me ha salido mal”, pero qué le iba a decir a mi madre que ya no supiera ella. No lo pasó tan mal como en esos momentos, cuando intentaba parir, cuando sentía que como ella, la suerte no le acompañó en el parto, y me parió con fórceps.

Mi madre no quiso ver a los niños, solo quería verme a mí. Los niños le importaban en esos momentos un pepino, ellos estaban de todas formas bien. Roberto nación con 2.440 gramos y Francisco con 1.595 gramos. El ecógrafo se equivocó casi medio kilo hacia arriba. Eran más pequeños que lo que esperaban. Necesitaron asistencia neonatal por necesidad de observación y bajo peso. Me separaron y no los volví a ver en 24 horas.

En esos días dije que no volvería a tener más hijos para sufrir así. Me equivocaba. Te vuelven las ganas y no lo puedes evitar. Intenté sacarle la espina con los segundos, pero si este me salió torcido, el segundo me salió peor.

Un embarazo en continuo estado de alerta

Esta es la historia de mi primer embarazo , del que me nacieron por cesárea a Roberto Carlos y Francisco José, un 17 de Octubre de 2000.

Cuando quedé en estado acababa de pasar por un aborto muy precoz, pero no imaginé que Dios me iba a recompensar por la pérdida que había tenido en Noviembre de  1999. En febrero de 2000 fuimos a ver a una prima de mi esposo, que acababa de dar a luz a mellizos por cesárea. Además la leche no la había subido, o eso le habían dicho los médicos. Me ilusioné con aquellos niños, algo me recorrió el alma, como una especie de corriente. Yo ya estaba casi segura que estaba embarazada, pero esperé unos días más a comprobar que efectivamente habíamos vuelto a dar en la diana.

De cinco meses
 Tras el primer intento llegaron los gemelos

Como siempre, el parto no es el único momento en el que una mujer se puede sentir fuera de escena, por desgracia hay muchos momentos durante las 40-42 semanas de gestación en las que puedes vivir situaciones parecidas. Aun así, mi película fue muy entretenida y sin tiempo para aburrirme.

Alegrías y disgustos, todo fue uno. Alegría porque por fin me había quedado embarazada. El primer disgusto  en la primera consulta con el tocólogo. Un volante medio remendado de peticiones del médico de cabecera, que anteriormente  me había derivado al ginecólogo por un pequeño bulto en el pecho que me dolía, fue el responsable del problema.

En medio del proceso de espera largo hasta la cita me quedé embarazada y con la fecha de la cita tan cerca, no íbamos a realizar otra petición, así que me hicieron  un apunte más en el papel, refirmado y resellado.

El doctor que me tocó,  por lo menos en la cuestión del trato profesional, todo un sinvergüenza, despectivo y maleducado, se puso borde por las formas del volante y porque la matrona no enviaba prueba de mi gestación. Curioso. Parece que nadie se cree que mis embarazos son ciertos.

Después de mi llanto por la situación que me hizo pasar, ya que no me quería ver como embarazada con ese volante, al final me dio cita para la ecografía del primer trimestre y los análisis. Pero todo se confabuló para que el cambio de médico que solicité no surtiera efecto hasta la segunda visita con él mismo señor prepotente, lo que me dio la oportunidad de darle en las narices con la  prueba irrefutable de que no solo estaba embarazada, sino embarazadísima.

Pues sí, en la primera eco mi esposo y yo comprobamos que traíamos gemelos, con una mezcla de alegría, sorpresa y pánico, y la segunda vez que durante el embarazo confirmas lo precoces que son los médicos en lo que atañe a los juicios de dentro de varios meses, sin tener en cuenta lo que piensa la madre. Según el doctor,  lo mío era una cesárea casi seguro. Curioso de nuevo. De momento empezó  mi investigación sobre el tema del embarazo gemelar y el parto, negándome a aceptar la idea de que a estas alturas de la gestación ya me quisieran rajar sin remedio.

De doctores y ecografías

Otra cosa curiosa es cómo en la Sanidad Pública en Madrid te toca un médico diferente cada día aunque en la consulta ponga "Dr. Fulanito De Tal", porque  acaba atendiéndote siempre el que no es titular, como el Dr. Menganito o la Dra. Pelindrel. Durante la segunda ecografía tuve que ir al Hospital de referencia, Universitario Santa Cristina de Madrid. Un show más, la doctora Churumbel, que ya conocía de mi aborto precoz,  no detecta ninguna membrana divisoria en el conjunto amniótico, menos mal que se entera que llevamos dos niños. Nuestra primera alegría porque descubrimos que había un Francisco José en camino, y que le acompañaba un hermano con pilila, no con chochete, para disgusto de la abuela Carmen. Nuestra Gema María resultó ser un colilla más y se llamó Roberto Carlos. 

Con el cuento de que eran gemelos  monocoriónicos – monoamnióticos, un nuevo malestar se integró en mi corazón. La cesárea pululaba más cercana aun con ese juicio. Me derivaron al Hospital por alto riesgo y me citaron a otra ecografía en una semana y por fin el doctor Chinchín dio con la membrana que nos sacó del peligro momentáneamente, cuando empezaron a decir que los bebés no crecían igual. Entre la semana 20 y 32 me hicieron varias ecografías, hasta la semana 33 donde, después que el Dr. Chinchin, que ha sido el único que me ha visto tres veces seguidas, se interesara por el tema realmente. 

En una ocasión al mirar mi pendular vientre, muy caído y que tenía que sujetar como una bolsa de patatas, se llevó un gran susto y me hizo otra ecografía en un aparato diferente por miedo a que el parto fuera inminente. Aun no era el tiempo. Una de mis grandes obsesiones era no tener un parto prematuro, y me ponía pequeños objetivos fáciles de cumplir. Primero fue llegar a la semana 25, luego a la 28, después a la 32, a la 35 y a partir de ahí lo que Dios quisiera, pero cuanto más tarde mejor. Desde la semana 21 el juicio de la discordancia de pesos mi embarazo se orientó  a realizar reposo relativo.

La discordancia de crecimiento entre ambos gemelos, algo muy normal de todas maneras en mellizos que comparten la misma placenta, fue a caer muy mal en mi vida cuando una ecografía realizada por Doña Churumbel, ¿recuerdan a la que no venía la membrana de las bolsas?, pues como si yo no fuera a entender lo que ponía en su informe, estimó los pesos, muy por encima, tengo que reconocer, pero bajos de todas maneras,  y puso un” posible inicio de transfusión feto – fetal”. Casi nos da un patatús, ¡era lo que nos faltaba!

La semana fue de horror, reposo absoluto para optimizar el crecimiento de los niños y levantar el peso de los bebés. El día 21 de septiembre, a semana 34, El Dr. Serafín nos tranquilizaba a medias, acusando a su compañera Churumbel de no ser más comedida en sus juicios. En aquellos momentos la técnica quirúrgica que se empleaba para reparar el daño solo se realizaba en Suiza, aunque yo había leído que un doctor de la Clínica  Dexeus había aprendido la técnica y era el único en España que lo hacía.  Me tranquilizó saber que todos los órganos estaban bien, el líquido amniótico de cada una de las bolsas era normal y sus riñones estaban bien y que solo se trataba de bebés más pequeños de lo normal, lo que se llamaban crecimiento intrauterino retardado.

No había más soluciones, había que hacer un seguimiento fetal de crecimiento continuado y diario. Me ingresaron para mantenerme en vigilancia fetal y cada día me hacían dos registros, uno en mañana y otro en tarde, dos ecografía en semana, una de ellas doppler y dos dosis de Celestosone Cronodose, un corticoide para la maduración pulmonar de los bebés, previniendo que hubiera que sacarlos con urgencia. De allí saldría para mi casa sin barriga, y por desgracia sin ninguno de mis bebés.

El seguimiento se mantuvo  tres semanas más, después de una amenaza de parto prematuro y tratamiento con tocolíticos, y ya, para rematar la faena, la Dra Churumbel, que era asídua junto al Dr.  Chinchin ya en mi embarazo, me realizó  la última de las ecografías asegurando que los dos bebés estaban cefálicos y que no habría problemas para un parto vaginal, dando por sentado que era imposible que se movieran los puñeteros.  Desde que ingresé me habían programado el parto sin fecha concreta y sin especificar qué tipo de parto sería. 

Durante todas las visitas los médicos me confundían con las probabilidades. Entrada la semana 36 el doctor Chinchín, que era en quien más confiaba a esas alturas porque era el "resuelve desastres" oficial de Churumbel, me había dicho claro que “Si en la siguiente ecografía el segundo gemelo sigue sin progresar por lo menos 100 gramos, te programo la cesárea para el lunes 16”. Le pregunté que por qué cesárea. Y me dijo que "precisamente el segundo gemelo, que es el más pequeño y el que puede sufrir más está en transversal: no existe otra alternativa”. Pero en cuatro días la que hizo la ecografía  fue la doctora  Churumbel, que aseguró "Están cefálicos y preparados, pero no han crecido nada, así que  vamos a inducirte el parto para que puedan crecer fuera mejor.

Esperando el gran momento

El último fin de semana que disfruté con mis hijos en la panza lo pasé intentando pasear por la planta, buscando una forma de dinamizar la situación y conseguir un parto espontáneo. Apenas me habían dejado levantarme en todo aquel tiempo, pero era casi imposible dar tres pasos sin notar como si los niños se fueran a escapar rasgando mi piel. Se habían multiplicado las estrías, mi piel parecía papel de fumar, me tenía que agarrar la tripa con las dos manos juntas, incluso una auxiliar bromeaba conmigo y me prometía una carretilla para sujetar la tripa. Esperamos el día 16 como agua de mayo, al final todo se acabaría en un día...¡o eso me creía yo! Pero el parto me lo reservo para otra entrada. 


jueves, 27 de enero de 2011

Santa Cristina 19 de Octubre de 2000: Ahora nos fastidiaste el vaso

Nada más duro para una madre de gemelos  que la separación de sus bebés. Cuando los gemelos necesitan los cuidados de una unidad de neonatos la lactancia materna no empieza en muchas ocasiones como sería lo ideal, en la primera hora de vida. 

Qué felicidad, mamar de mamá.
Una situación que requiere que la madre se saque leche para dejar a sus bebés cuando es imposible amamantarlos de forma directa, en su ausencia o por dificultades de succión de los bebés y como forma de proteger su producción. Hay que ser prevenidas. Habitualmente las madres de gemelos ya saben si sus bebés requerirán incubadora o irán con ellas a la habitación.

El peso de las ecografías suele tener un margen de error, pero suficiente para tomar medidas de ayuda antes de que se necesiten de verdad. Si el parto es prematuro las posibilidades de necesitar un sacaleches es superior.

Un mes esperando para que no ocurriera

El día 21 de Septiembre del año 2000 mi esposo y yo acudíamos a una revisión de mi embarazo más en el Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid, entonces aun maternidad. Llevábamos una semana muy preocupados porque la doctora nos había dado un informe en la última ecografía en el que se apuntaba la posibilidad de la existencia de un síndrome de transfusión feto fetal. Pasamos una semana horrible, habíamos leído mucho sobre gemelos, entonces la técnica quirúrgica para remediar la complicación se hacía solo en un Hospital en España.

Una nueva ecografía descartó la complicación, pero confirmó el diagnóstico de CIR y bebés más pequeños de lo que se esperaba para la edad  gestacional, pero el líquido amniótico era el adecuado, no había problemas en los órganos de los pequeños. Nos hicieron una prueba de monitores, para ver el bienestar de los bebés y tras los resultados nos confirmaron que me tenían que ingresar para controlar a los bebés, que tenían una gran diferencia de peso. Contábamos 33 semanas de gestación, aun era pronto, pero había que estar prevenidos.

Tras casi un mes de ingreso velando por mis bebés, aburrida como una ostra, pero con la única compañía habitual de mis dos reyes del alma, llegó el día 16 de Octubre cargado de emociones. Me inducían el parto porque no había avance en el crecimiento y era mejor que crecieran fuera. A las 9.30 horas me aplicaban los primeros geles de protaglandinas, y después de un largo trabajo de parto, repleto de inacertadas decisiones, nacían mis primogénitos, con una cesárea porque el parto se había detenido. 

El primer llanto de Roberto Carlos me demostró su vitalidad, incluso Francisco José, que nacía con un kilo menos que su hermano, se mostró vivaz. 2.440 y 1.595 gramos respectivamente. Ingresaron en la unidad de neonatos por bajo peso y posible infección con-natal. Nadie preguntó si iban a ser amamantados. Tardé 24 horas en ver a mis hijos, cuando llegué ya los habían dado el biberón de otra leche diferente que no era mía. Nadie me dio un sacaleches, ni me preguntó nada al respecto. Yo estaba ansiosa por darles el pecho. Sabía que lo necesitábamos todos. 

Un sacaleches de pera, un vaso y un ser inhumano

Vi por primera vez a mis hijos sobre las 20 horas del día 18 de octubre. Tras la noticia del biberonazo, e insistir en la lactancia materna, me dijeron que preguntara en la planta de maternidad, donde estaba mi habitación, por un sacaleches. Así lo hice. Nadie me dio desde la unidad de neonatos ni un recipiente para recibir mi leche. ¿Acaso creerían que no era importante o no habría leche? Aun no lo entiendo. En la planta pregunté también donde echaba el calostro que extrajera. "Pues nada, la tiras". ¿Cómo? Pues sí, tan duras como son, mi leche calostral no era valiosa, se podía tirar. No servía para nada. 

Por supuesto me negué rotundamente a hacer semejante aberración y pecado mortal. La leche de todas las madres es oro, extraerla es un gran triunfo para muchas de ellas. Aunque con un sacaleches de pera el contenido había quedado inutilizable (no me enteré hasta mucho más tarde). Tenía yo un vasito en mi mesilla que utilicé de recipiente temporal durante la noche. Me ponía mi reloj cada tres horas, y me sacaba unos 20 minutos de cada pecho. Al llegar el nuevo día el vaso de unos 150 ml de capacidad, estaba lleno de leche amarilla, densa, cremosa, era mi calostro, el calostro que tenían que haber tomado mis hijos. Si un sacaleches de pera me había ordeñado eso, ¡qué no habrían hecho mis queridos hijos! Aun el recuerdo me hace llorar.

Una señora del hospital, una persona que no tiene nombre, una persona que trabaja en una maternidad, que sabe lo que se hace en un sitio así,  donde nacen bebés, donde se amamanta, vino a limpiar mi habitación y mirando el vaso con cierta cara de repugnancia, preguntó para cambiar el vaso y le dije que me pusiera otro, porque ese tenía mi leche. Su respuesta fue un singular "¡pues ahora este vaso ya no sirve y lo tenemos que tirar!  y se llevó el vaso sí o sí, haciéndome tirar la leche por la cañería del lavabo. 

Moraleja preventiva

No dejes nada sin atar. No pienses que por estar en una maternidad tendrán corazón y serán benevolentes. Muchos hablan de promoción de la lactancia y sus hechos dicen otras cosas. A día de hoy nuestras manos son los mejores sacaleches en los primeros tres días. No necesitan electricidad, y la leche que se saca se puede administrar con seguridad si se recibe en el recipiente adecuado.

Puede que te quieras llevar un sacaleches, pero tampoco es necesario hasta el tercer día si te sacas eficientemente con la técnica Marmet. Sí necesitarás recipientes, pero no te calles y pídelos. Mi hijos se perdieron una leche importante por falta de información y conocimientos de parte de los propios profesionales.

Confié en que esas cosas las cubría un hospital público donde se atiende cada años cientos de niños y las madres los lactan de forma natural. Pero obviamente este Hospital no estaba al día y no me dio la  oportunidad. Pregunta en tu Hospital si estas herramientas están disponibles desde el primer momento para ir sobre seguro y si conocen la extracción manual. Acude a un grupo para que te asesoren sobre este tipo de extracción que puede ser pieza clave de tu lactancia.

Parece una tontería, pero a mí me pasó un 19 de Octubre de 2000 en el Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid. 

lunes, 24 de enero de 2011

Dos alérgicos por el precio de uno

Tener un niño con alergia a algún alimento nunca es fácil. Roberto y Francisco son gemelos univitelinos, es decir, gemelos idénticos. Entre sus múltiples similitudes, comparten muchas de las alteraciones que en caso de hermanos mellizos podrían no existir.

Nunca se me borrará de la memoria aquel fatídico día 19 de Marzo de 2001. Introducíamos por primera vez biberones de leche de fórmula, y empezó la odisea. Los niños empezaron a vomitar en cada toma, la dermatitis se extendió por todo el cuerpo. En pleno verano parecían quemados por el sol. Era una penita ver unas caritas tan bonitas con lamentable aspecto. Siete meses después de resolverse el problema. Mis hijos eran intolerantes a las proteínas de leche de vaca, un mal que padecen muchos niños. Pero no quedó ahí la cosa. Después llegaron la alergia al gallo y al salmón, y por último el huevo. Esta experiencia les ha enseñado a ser niños responsables con su alimentación, tanto fuera como dentro de casa.

Los reyes de la casa con alergia, ¡qué faena!

Riesgos de los suplementos de  leche de fórmula esporádicos

Aunque nadie lo ha confirmado, es muy seguro que la alergia inicial de mis hijos la desencadenaran los primeros biberones que les dieron a Roberto y Francisco durante mi recuperación postcesárea. La leche de vaca es el primer antígeno con el que entra en contacto el bebé y el que primero produce manifestación alérgica. Por eso los especialistas en lactancia materna recomiendan utilizar leche materna fresca extraída, donada o, en su defecto, leche de fórmula hidrolizada, cuando es necesario administrar un suplemento esporádico.

Tras la cesárea que me practicaron me separaron de mis hijos, ya que eran niños afectados por el crecimiento intrauterino retardado o CIR. Roberto pesó 2.440 gramos, pero su hermano gemelo pesó 1.595 gramos, con 37 semanas. Era un niño bajo de peso para su edad gestacional. Esto provocó el ingreso inmediato de los bebés en la unidad de neonatos. Aunque Roberto podría haber subido a planta de puérparas con su madre tras la recuperación, no lo hizo porque su bolsa se rompió durante la dilatación y había sospecha de infeccion connatal.

Entonces nadie preguntó si yo quería dar el pecho. ¿Qué podía hacer yo mientras tanto? Mi esposo me comentaba que les iban a hacer una prueba a los niños para ver si toleraban mi leche. ¿Mi leche? Todos los niños toleran la leche de su madre. Ahora sé que posiblemente Francisco podría haber pasado un tiempo de ayuno con alimentación mínima bajo un protocolo de actuación con bebés de  bajo  peso. Lo que no entiendo es por qué nadie piensa en la posibilidad de la lactancia materna, y más con gemelos,  y actúa en consecuencia.

Veinticuatro horas sin ver a mis hijos, sin poder alimentarles directamente, ¡alguien les tuvo que dar un poco de leche! Pero le dieron leche de fórmula. Parece comprobado que los biberones esporádicos de leche de fórmula pueden provocar cuadros de alergia en el futuro. Mis sospechas son esas. Si hubieran continuado con leche de fórmula quizás no habría existido problemas, pero su madre se empecinó en darles teta, y nunca recurrieron a un biberón de fórmula hasta el 19 de Marzo,  la fecha fatídica.

La exposición a las proteínas de leche de vaca no se produce solamente a través de un biberón de leche de fórmula, sino incluso a través de la leche materna.

Sintomática de las alergias alimentarias y pruebas

Los primeros síntomas de la alergia se manifestaron con el rechazo de los biberones. Posteriormente aparecieron los dermatológicos, eritema, urticaria y por último los digestivos, a través de vómitos al final de la toma. Parece que estos últimos son los de un cuadro más grave. Para que lo entiendan, cuando la leche empezaba a caer por el esófago de mis hijos, la leche les quemaba, por eso lloraban y se negaban a comer más. Era un mecanismo de protección. ¡Qué listos!

Las visitas al médico comenzaron cuando la situación se prolongó más tiempo del que esperábamos. Tratamientos variados para la dermatitis con corticoides, tratamientos con medicamentos Motilium, vitaminas para que comieran en condiciones. Luchando con los médicos conseguimos llegar al Hospital Niño Jesús, al servicio de digestivo. Realizaron pHmetría, para comprobar la existencia de regusgitación, y análisis de sangre. Con los resultados del análisis derivaron a los niños al servicio de Alergología. Las inmunoglobulinas IgE dieron la pista.

Una vez en el servicio de Alergia le hicieron pruebas cutáneas para comprobar la sensibilización a los alimentos que estaban tomando. De todos ellos, salió positiva la leche de vaca. En el siguiente año no toleraron el gallo, que dos veces que les dimos lo vomitaron. También durante una boda nos dimos cuenta que ocurría lo mismo con el salmón. Y por último un pequeño toque con un poco de bizcocho de tarta en la nariz nos dejó un susto inmenso por el angioedema y las ronchas que le salieron por la cara a cada uno.

En revisiones posteriores, comprobaron alergias al gallo, salmón y huevo. A fecha de hoy, tanto la leche, como el gallo y el salmón han desaparecido, pero el huevo persiste. Hace una semana estuvimos en revisión y quieren probar la provocación de la tolerancia al huevo. Han realizado las pruebas cutáneas pertinentes y análisis de sangre para confirmar que es seguro hacerlo o no. Tenemos prueba total, si Dios quiere, para el 8 de Abril. Aun tengo mis dudas, Francisco parece que será el primero en superarla, con Roberto tengo mis dudas.

No quería dejar de destacar otro tipo de sintomática que puede producirse en presencia de lactancia materna, como los cólicos frecuentes de los bebés, y la misma dermatitis atópica. Si sospechas que puedes tener un cuadro así, el tratamiento inmediato siempre pasa por la dieta de eliminación de productos lácteos y derivados por unos 15 días y ver la reacción de mejoría. Si se produce, se debe reintroducir de nuevo la dieta a dosis como las anteriores para comprobar la vuelta de la sintomatología, en cuyo caso, se evitará la leche de vaca y sus derivados en todo momento.

Control total del etiquetado y responsabilidad desde niños

Los niños alérgicos se vuelven muy responsables con su dieta. Cuidan no comer nada de lo que no sepan su contenido. Miran el etiquetado y preguntan a un adulto antes de comer nada, y ante la duda se abstienen. No pueden disfrutrar de un cumpleaños como el resto de los niños, si no sabes cocinar, no tendrán una tarta propia durante el cumpleaños que comer, pero tienes la suerte de que nunca probarán la bollería industrial aunque  superen su alergia.

Salir a una boda, un bautizo, una comuníón o cualquier evento requiere llevarte para ellos comida especial o pedir un menú exento de los alimentos en cuestión. Te llegas a hacer una experta en etiquetado y en cocina para alérgicos. La tortilla sin huevo sabe igual de rica que la que lo lleva, y me surge la duda de si una vez provocada la tolerancia me resulten exquisitos o finolis, y no les  guste el huevo. Sería para echar a correr y no parar.

El etiquetado es de gran importancia. A veces puede distinguirse la presencia del huevo porque lo dice, pero otras veces está camuflado bajo fórmulas como albúmina, coagulante, emulsificante, globulina, lecitina o E-322, livetina, lisozima, ovoalbúmina, ovomucina, ovomucoide, ovovitelina, vitelina o E-161b (luteína, pigmento amarillo). Algunos paquetes pueden no llevar ingredientes sospechosos, pero si la leyenda puede contener trazas de huevo o contiene trazas de huevo descartarla. Igual ocurre con la leche.

Alrededor de los niños se inicia un protocolo de actuación para impedir toda contaminación por huevo u otro alergeno. En nuestro caso, cocinar con huevo puede suponer solo una molestia ocular. Por ejemplo, si entran a la cocina cuando cocino tortilla o hago un bizcocho con huevo. Si no limpiamos bien los utensilios, les pueden salir eritemas alrededor de la boca, igual que si no te lavas después de haber comido o manejado alimentos con huevo. Hasta un beso delata nuestra falta de prudencia.

Sensación de culpabilidad

Algunas veces es imposible no sentir algún tipo de sentimiento de culpabilidad por las decisiones tomadas. En mi vida me he arrepentido de muchas cosas, entre ellas no haber buscado a tiempo la información que encontré siete meses después sobre la relactación y no ser consecuente con lo mala que estaba la leche hidrolizada. Hasta la doctora del Servicio de Alergia nos dijo que podíamos habernos cargado a los niños. Otras de las cosas de las que me arrepiento es haber forzado a comer a mis hijos, por esa obsesión insana a querer darles una cantidad que no correspondía a su peso, por culpa de las comparaciones. Los libros de Coks Feenstra, y Carlos González, con títulos parecidos ¡Socorro, mi hijo no come! y Mi niño no me come, me sacaron del pozó de la obsesión.

Pero con Jorge y Jesús cogimos la sartén por el mando y no se ha vuelto a repetir. Pero eso lo dejo para otro momento.





El sueño con gemelos

El sueño de los bebés es uno de los interrogantes de la crianza con gemelos. El temor a no dormir ocasiona graves dilemas morales. Enseñar a dormir a los niños o dejar que duerman como ellos saben, adaptándose a sus necesidades.

A mi alrededor muchos padres de gemelos aseguran que no podemos permitirnos el lujo de hacer determinadas cosas con nuestros hijos porque nos faltan manos.  Una de esas cosas imposibles es abordar el sueño con el acunamiento o el colecho. Es necesario que aprendan a dormirse sólos para favorecer el descanso de toda la familia.

Tampoco parecen recomendar acostumbrarles a los brazos. Debemos ser unos de esos excéntricos que organizando todo en función de nuestras prioridades hemos pasado olímpicamente de estas rutinas para deleitarnos en un sueño reparador con la excelente y cálida compañía de nuestros hijos. Ya tenemos experiencia en esto de las noches, y hemos aprendido de los mejores profesionales que lo ideal es ser natural como la vida misma y seguir el instinto de la especie.

Si nuestros hijos demandan contacto no es por capricho sino por necesidad, puro instinto de supervivencia. Elegir una forma de comportamiento nocturno u otro no te hace mejor ni peor madre o padre, pero preferimos pensar que hemos sido más coherentes dejándonos llevar por un instinto que nos ha demostrado una gran ventaja a lo largo de la historia y a la par ha impedido sufrimientos innecesarios de los que, no obstante, como padres primerizos, en su día sufrimos por desconocimiento de otras alternativas.


Colecho con Jorge y Jesús
Los niños sí saben dormir

Un poco tarde cayó en mis manos el libro de Rosa Jové, quien redactó una fantástica compilación de datos sobre el sueño infantil con un título tan acertado como Dormir sin llorar”. No es un método, sino un compendio de información esclarecedora sobre el sueño infantil que sirve para dar confianza a los padres en esta parte de la crianza que puede ser especialmente dura con dos bebés, no lo vamos a negar. A todos nos asusta no dormir.

La autora parte de la idea de que el sueño es un proceso evolutivo, por lo que no tiene sentido querer forzar al bebé a hacer algo para lo que no está preparado todavía poniendo en juego su salud en el futuro. Los bebés saben dormir desde dentro de la panza de su madre, duermen y de vez en cuando están despiertos, abren y cierran los ojos, pueden responder a los estímulos externos y a las comunicaciones de sus padres.

Así es que mis hijos lo hacían sobre todo por la noche, les encantaba estar más despiertos cuando me acostaba, sin saber si era de día o de noche. Se movían mucho cuando me relajaba y si estaban cerca de la espalda de papá, él también comprobaba aquel trajín nocturno. Parece que es lo normal, y como dice Rosa, la cosa no cambia mucho cuando nacen.

Cortar el cordón no supone dejar de ser, sino seguir siendo. Cuando venimos al mundo aun sabemos dormir. Todas esas necesidades básicas que, de forma automática, se realizaban dentro de nosotras como madres, ahora requieren una respuesta presencial y frecuente, de día y de noche. Alimentarles al pecho, asearlos, protegerlos no cuesta tanto como nos hacen creer.

El sueño como proceso evolutivo

El sueño de los bebés durante los primeros meses es aun un poco desorganizado, necesita un tiempo para ponerse al día y ser como el de un mayor. Los bebés poco a poco “evolucionan”, como dicen mis hijos con sus Pokémon, adaptándose a las nuevas necesidades, de tal forma que sueño y necesidades siempre van en sincronía. El proceso requiere un tiempo, que a veces no corresponde a nuestras expectativas por falta de información. El proceso obliga a una mayor atención por parte del adulto, ya que el bebé intenta asegurarse su bienestar y supervivencia.

En definitiva, a los bebés no se les enseña a dormir, se les ayuda a evolucionar en un proceso que ellos tienen que ir asimilando poco a poco con garantías de salud. Hay que conocer el proceso para ayudar al bebé en el camino hacia la madurez, pero sin forzarle. Nadie le pediría a un bebé que caminara nada más nacer, ni a los tres meses, ni a los seis. No les pidamos a nuestros hijos que se adapten a nuestro sueño, seamos consecuentes, seamos sensatos. Nadie duerme del tirón. Cambiemos nuestros chips, con información adecuada conseguiremos sueños agradables para toda la familia.

Cunas, camas y brazos

A día de hoy me reafirmo en la inutilidad del instrumento “cuna”. Realmente podía haber prescindido de ellas perfectamente, haberme ahorrado unos cuartos y haber disfrutado desde el principio del calorcito de mis hijos, pero no fue así. Las bisabuelas compraron dos cunas que yo misma elegí emocionada, como cualquier madre. Preparar la habitación de los bebés fue realmente una hermosa tarea prenatal que no acabé personalmente de completar por ingresar casi un mes antes del parto en la maternidad en vigilancia fetal.

Con mi segunda maternidad las cunas han servido como barreras en mi cama matrimonial. La han utilizado Roberto Carlos y Francisco José, pero bastante poco Jorge y Jesús. Nunca se durmieron solos en la cuna, se han dormido de otras formas, acunados, en el carro, o por último de la mejor de las formas, abrazados a su madre tomando teta en la cama. ¡Menuda diferencia! Una vez que lo pruebas no lo dejas. La teta es que sirve para muchas cosas.

Mientras que dormir en brazos a un niño es fácil, con gemelos es totalmente imposible hacerlo con solo dos brazos. Solo se puede hacer de uno en uno y los bebés se reparten entre los padres. Pero no hay nada tan práctico como la cama, donde los brazos no se cansan y el sueño rápidamente se concilia. Aparte de esto no conozco ninguna otra alternativa tan sana y relajada para dormir a dos bebés, sin efectos secundarios, sin necesidad de aplicar ningún método, que la cama.

Así que a día de hoy nosotros, ni cunas ni brazos, sino cama y abrazos.

Cohabitación o colecho

Cuando nacieron Roberto Carlos y Francisco José optamos en un principio por la cohabitación. La cohabitación es compartir la habitación con tus hijos, pero en diferentes lechos. Sabíamos las ventajas que tenía para los bebés que durmieran juntos, y les dispusimos una cuna en la habitación, en mi lado de la cama. Les colocamos en la cuna de forma horizontal, y desde allí me levantaba para darles el pecho o el biberón, pues hacíamos mitad lactancia directa y mitad diferida. Para mí fue agotador.

Alguien me regaló el famoso libro del método que no quiero ni nombrar, y empezamos a tomar la iniciativa de despedir las cunas de la habitación y dejarlas en su fantástica habitación infantil. Fue el repanocha, pero todo el mundo te dice que cuanto antes se duerman solos, que cuanto antes salgan de la cama, mejor. A nosotros nos brindó el mayor de nuestros disgustos, pues Francisco se tiró de la cuna en uno de esas famosas esperas. Desde entonces los niños durmieron en la habitación con nosotros, una cuna al lado de papá y mamá.

La mayoría de las veces los niños se dormían en el carrito, pues tenían reflujo y había que tenerlos un rato en una inclinación determinada. El reflujo estaba ocasionado entre otras cosas por una tremenda alergia a las proteínas de leche de vaca cuando les destetamos. Los niños se acababan durmiendo, la mayoría de las veces mecidos, en el mismo carro. También resultó bastante agotador, pero como todo el mundo decía que no había que acostumbrarles a los brazos, buscábamos soluciones intermedias.

Luego pasó lo del salto de Francisco José, y tras el disgusto comenzamos a esperar el tiempo prudencial con los niños inclinados y después, tras cenar, nos metíamos en la cama y se acababan durmiendo de la mano. Para entonces no teníamos camas en la habitación de al lado. La llegada de las mismas supuso el cambio total. Dormir con ellos fue una experiencia tan maravillosa que nos daba pena levantarnos de la cama para irnos a la nuestra. No tardaban ni cinco minutos en dormirse, y nosotros hemos dormido sin problemas hasta que nacieron sus hermanos.

Jorge y Jesús cambiaron nuestra forma de ver la crianza. Porque aplicamos todo lo que habíamos aprendido nuevo. Descubrimos el colecho, que se resume en compartir la cama con tus hijos y aprovechamos las ventajas de la lactancia para conciliar el sueño. El colecho se debe hacer con seguridad, no vale hacerlo de cualquier forma. Una buena guía te ayudará a encontrar tu mejor colecho. Nosotros tenemos dos camas de 90 cm juntas en una habitación y una cama de matrimonio en otra, más dos camas de 90 cm en la tercera habitación que guarda espera a los mayores cuando la necesiten.

El papá empezó con el colecho cuando se fue a dormir con los mayores ya durante el embarazo, pues intuían que iban a ser destronados, y nosotros nos quedamos en la habitación de matrimonio, protegidos por las barreras-cunas, y las noches se pasaban sin sentir. Salvos los dos meses del verano que fue un caos total porque no había sitio para dormir una cama y media los seis, pues veraneábamos con mis suegros en su casa de Pioz, el resto fue coser y cantar.

En total me costó tres meses hacerme con la lactancia simultanea en la cama. Justo fue volver a la tranquilidad del hogar después de un tumultuoso y nada tranquilo verano, y ensayar nuevas estrategias para compaginar sueño y lactancia. A partir de entonces fue increíble poder dormir y tetear al mismo tiempo sin necesidad de levantarme para nada. El colecho fue el mayor invento de la familia. Los niños eran felices, nosotros éramos felices, y seguimos siendo felices.

Los hermanos inseparables

En la actualidad los cuatro hermanos, de 10 y 6 años, colechan en su habitación. Los mayores aun no han despertado su independencia pre puberal, no quieren saber nada de sus camas ni su habitación, prefieren la calidez del contacto fraternal. Nosotros seguimos acompañándoles un rato hasta que se duermen. Un papá despierta al otro cuando se ha quedado frito y retornar a la cama de matrimonio. Nos vamos turnando, así uno lee un rato, o ve la tele sin el ruido de fondo de cuatro pitufos alborotados.


Colecho fraternal

No estarán así toda la vida. Llegará un momento en que se hagan mayores de verdad, de momento no tenemos prisa porque suceda pronto, sino más bien tarde. Cuando menos me lo espere me tendré que preocupar de con quien comparten la cama, mientras tengo la seguridad de que la compañía es de confianza.

miércoles, 12 de enero de 2011

El embarazo de gemelos, por Emilio Santos Leal.

Cuando te quedas embarazada de gemelos o mellizos tienes que buscar, no sólo al mejor ginecólogo, sino al que sepa más de partos múltiples. Emilio Santos Leal es conocido como ginecólogo de parto respetado. En esta ocasión ha escrito sobre el embarazo múltiple y te puede resolver alguna duda. 

Artículo original de Emilio Santos Leal aquí publicado para El mundo de tu bebé, Febrero 2011


Segunda maternidad de gemelos

En la eco del primer trimestre te han informado de que no esperas un bebé, sino dos. Son variadas las reacciones emocionales que pueden embargarte ante la noticia: se mezcla la alegría de la noticia de que el embarazo va bien (“doble alegría”), con otras muchas sensaciones: incredulidad, negación, respeto, temor; puede que tengas miedos de no ser capaz y puede, incluso, que te sientas sentirte culpable por tener estos sentimientos ambivalentes. 



Lo normal es que los cambios de humor vayan desapareciendo a medida que aprendes cosas sobre la experiencia de tener gemelos. También surgirán nuevas dudas: “¿podremos en lo económico?, ¿nos influirá como pareja?, ¿podré seguir prestando la atención a todos?”. Es importante aprovechar los meses del embarazo para preparar los conocimientos y los apoyos necesarios. 

Se ha visto que los factores de estrés más importantes entre padres de gemelos son la pérdida de control sobre la privacidad, la movilidad, o la economía, la perdida de tiempo para uno mismo, el esfuerzo diario para cuidarlos, y la fatiga. 

¿Mellizos o Gemelos?

En inglés, la palabra gemelos (twins) se usa tanto para los idénticos como para los no idénticos. En castellano tenemos la palabra mellizos que solemos usar para los no idénticos y gemelos, que solemos usar para los idénticos; pero como la ciencia médica hoy está pasada por el filtro del inglés, tu médico te hablará de "gemelos" aunque sean "mellizos". Por ello, para entendernos mejor, no tenemos más remedio que adaptarnos al inglés y hablar de "gemelos no idénticos" y "gemelos idénticos", como los médicos y como la ciencia, aunque nuestro lenguaje de la calle, como en tantos y tantos aspectos, sea más preciso.


La ecografía del primer trimestre nos informa sobre cuántas placentas hay. Si dos gemelos comparten placenta, sabemos que son gemelos idénticos, pero si cada uno tiene su placenta pueden ser idénticos o no serlo. Por otro lado, si en una ecografía, nos dicen que uno es niño y el otro niña, entonces sabremos que son mellizos (no idénticos), pero si ambos son del mismo sexo y tienen cada uno su placenta, entonces seguimos con la duda: pueden ser idénticos o mellizos; lo sabremos cuando nazcan, juzgando su parecido. Para estar más seguros podríamos hacerles análisis genéticos. Y, si queremos saberlo antes de que nazcan tendría que ser mediante amniocentesis.

Gemelos no idénticos
Los gemelos no idénticos o mellizos se producen cuando en una ovulación del ciclo menstrual de la mujer ha habido dos óvulos y éstos han sido fecundados por dos espermatozoides. El parecido que estos tendrán es el de dos hermanos. Pueden ser de distinto sexo y son independientes. Cada mellizo tiene su propia placenta y su propia bolsa amniótica. En algunos raros casos, incluso, ambos mellizos proceden de dos actos sexuales diferentes. 

La incidencia de casos de mellizos depende mucho de la raza: 1 de cada 250 en razas asiáticas, 1 de cada 90 en razas europeas y uno de cada 25 en razas africanas. Pero la mayor parte de los casos de mellizos hoy son consecuencia de los tratamientos de fertilidad. Los casos de mellizos han aumentado mucho con las técnicas de inducción de la ovulación con medicamentos llamados gonadotropinas (aumenta un 30%) y de fecundación in vitro (muchas veces se transfieren dos embriones y algunas veces, incluso, tres). La mayoría de los casos de gemelos hoy son debidos a las técnicas de fertilidad asistida.

Gemelos idénticos

En 1 de cada 250 casos, al día siguiente a la fecundación o a los pocos días, el óvulo fecundado da lugar a 2 independientes. Son los gemelos idénticos, proceden del mismo óvulo y del mismo espermatozoide. Son siempre del mismo sexo. La incidencia de gemelos idénticos es de 1 de cada 250 embarazos sin depender de la raza. Ocurre más cuando la mujer se encuentra al principio o al final de su edad reproductiva: en muy mayores y en muy jóvenes.

Los gemelos idénticos se parecen mucho, pero nunca son una copia exacta, entre otras cosas porque hay un grupo de genes de la madre que están fuera del núcleo de las células y del que esta puede transmitir diferentes partes a cada uno de sus hijos: es el ADN mitocondrial, que puede introducir pequeñas modificaciones en la evolución de cada embrión: pequeñas diferencias de altura, constitución o personalidad que irán acentuándose a medida que los gemelos crezcan.

Gemelos idénticos que comparten placenta


En un tercio de los embarazos de gemelos idénticos cada bebé tiene su propia placenta, pero en los otros dos tercios, ambos bebés comparten la misma placenta: son aquellos en que la separación gemelar se produjo después de los primeros 3 días tras la fecundación.

En un caso de cada 25 de los que comparten placenta, comparten también la bolsa amniótica: son aquellos en que la separación gemelar se produjo una semana después de la fecundación o más tarde. 

En muy raros casos, los dos gemelos son siameses, unidos por alguna parte de su cuerpo; esto ocurre cuando la separación gemelar se produjo cuando habían pasado más de 2 semanas desde la fecundación.

Trillizos y Cuatrillizos

Los embarazos de tres y de cuatro pueden ser de gemelos idénticos o de mellizos o de combinaciones de unos y otros. Por ejemplo, en un embarazo de tres, puede darse el caso de que dos de ellos sean idénticos y el otro no. El récord de máximo número de nacidos en un sólo embarazo ha sido de 9.

La prematuridad de estos partos es factor de riesgo de problemas serios como muerte neonatal o minusvalías graves. Por ello, dependiendo de las convicciones morales, la reducción a dos embriones, en torno a las 13 semanas de embarazo, es una opción. Para quien se plantee este tipo de difíciles decisiones, los datos a conocer son que el riesgo de aborto, que en los trillizos es de un 2,5%, sube a un 7,6% al realizar la reducción, pero se consigue que el riesgo de prematuridad grave (nacidos entre 24 y 32 semanas), que en trillizos es de un 24%, se reduzca a un 8%. 

En gemelares de más embriones, la ventaja de la reducción embrionaria es aún mayor. Nuestro deber como profesionales es ofrecer información lo más libre posible de prejuicios morales. Si prefieres no plantearte este tipo de decisiones difíciles, agradecer a la vida lo que te traiga y dejar que el futuro de cada nuevo ser se vaya definiendo por sí mismo, puede ser una actitud más fácil de sobrellevar y también muy lícita.

Vínculo especial entre gemelos

Todos los gemelos comparten el espacio; se notan y se tocan durante el embarazo, oyen las mismas voces de su madre y de los demás adultos en los mismos momentos, y cada uno oye los ruiditos provenientes del otro, su olfato percibe los mismos aromas en los mismos momentos (por ejemplo, provenientes de las sustancias que la madre a comido, pues, a través de la sangre, llegan en pequeñas cantidades al líquido amniótico); y en los mismos momentos, su sangre lleva las mismas hormonas correspondientes a los mismos estados por los que la madre atraviesa (alegría, ansiedad, enfados, excitación sexual o sueño, por citar algunos ejemplos). 

Todo ello crea una comunicación especial entre ellos, una costumbre de "contar con la presencia del otro", ... un vinculo muy especial que suele durar para toda la vida. Los hermanos gemelos muchas veces durante su vida normal, tienen sensaciones de percibir las emociones que vive el otro, por ejemplo.

Riesgos en un Embarazo Gemelar

En el caso de los gemelos que comparten placenta, este "compartir" puede llegar a suponer un "competir" a nivel fisiológico. Existe un trastorno específico de los gemelos idénticos que comparten placenta: se trata del síndrome de transfusión fetofetal, consistente en que un bebé se queda con mucha sangre y el otro con poca. Es grave y es fácil que, sin tratamiento, mueran los dos. 

El tratamiento es la separación de la placenta en dos zonas independientes, mediante una técnica quirúrgica usando tecnología laser, de forma que no se desequilibre el reparto de la sangre entre los dos. 

Además del mencionado riesgo de transfusión feto-fetal, los gemelos idénticos presentan un riesgo aumentado de malformaciones (por ejemplo, intestino no permeable o alteraciones del corazón). Los mellizos, en cambio, tienen la misma probabilidad que en un embarazo de bebé único. Y los gemelos idénticos presentan riesgo de aborto antes de las 24 semanas de 12%, los no idénticos del 2%. Y presentan riesgo de muerte fetal antenatal (mas de 24 semanas) de 3% (los mellizos 1,6%). 

Riesgo de prematuridad

Pero quizá el riesgo más habitual de los bebés gemelos, sean idénticos o no, es el de sufrir un parto antes de tiempo. Y los bebés que nacen prematuros pueden necesitar asistencia para respirar, para comer, para combatir las infecciones y para mantener la temperatura corporal, y pueden sufrir daños que les dejen secuelas. 

Si tienes una amenaza de parto prematuro, cuando se confirme en el hospital, probablemente te administrarán una inyección de corticoides, que ayudan a disminuir los problemas pulmonares y digestivos de los bebés prematuros. Los gemelos no idénticos presentan un riesgo de parto antes de 32 semanas del 5%, los gemelos idénticos 9%, los trillizos de 24% y, los de más número de fetos, más riesgo aún. 

En algunos casos se produce el parto prematuro de uno de los dos gemelos; con vigilancia médica, el otro puede seguir el embarazo hasta nacer a su tiempo. Similarmente, con vigilancia estrecha, en caso de uno de los dos gemelos muerto antes de nacer, se puede seguir un embarazo hasta que el otro llegue a su momento de nacer.

Es posible que el reposo adecuado ayude a disminuir la probabilidad de parto prematuro. Es muy recomendable que te eches una o varias siestas a lo largo del día, sobre todo en la segunda mitad del embarazo. 


Ecografías

Antes del nacimiento no se conoce si dos gemelos son idénticos o no, por lo que todos los embarazos gemelares son embarazos especiales. Si comparten o no placenta se sabe en la ecografía de 12 semanas, en cambio, en ecografías posteriores puede ser ya difícil. 

Si se sabe que tus gemelos comparten placenta, entonces te propondrán una ecografía cada dos semanas durante los trimestres segundo y tercero con el fin de detectar a tiempo un posible síndrome de transfusión feto-fetal. 

En los embarazos gemelares en que no se comparte placenta, debe hacerse una ecografia mensual durante toda la segunda mitad del embarazo para saber que ambos crecen a la par; casi siempre hay diferencias y uno suele ser más grande y fuerte que el otro, sólo hay que asegurarse de que ninguno corre peligro.

Peso y Alimentación

Una mujer con embarazo de un bebé, redondeando cifras, gana, como media, 10 Kg a lo largo del embarazo, y una mujer con más bebés, unos 5 Kg más por cada bebé. Pero esto son sólo valores medios. Si tu peso al quedarte embarazada es normal, no es necesario que controles tu dieta porque los límites de la normalidad son muy amplios. 

¿A qué se llama peso normal al quedarte embarazada? No embarazada, tienes peso normal cuando la fórmula llamada índice de masa corporal, que consiste en dividir tu altura (en centímetros) entre tu peso al cuadrado (en Kg), da por resultado un valor entre 20 y 24. 

Si tu índice de masa corporal era de bajo peso (menor de 20), lo esperado para tu caso será que ganes más peso que la media, y de lo contrario podría significar que a tus bebés gemelos les estuviera faltando alimento. Si, por el contrario, tu índice de masa corporal al quedarte embarazada fue de sobrepeso, lo esperado será que ganes menos que la media y, de ganar más, podrías tener, por ejemplo, riesgo de diabetes gestacional.

Como en todo embarazo, es beneficiosa una dieta rica en ácidos grasos esenciales (abundantes en el pescado azul y en frutos secos) y suplementos de vitaminas (al menos, ácido fólico) y oligoelementos (al menos yodo). 

¿Vaginal o cesárea?

En muchos centros hospitalarios hay tendencia a realizar cesárea en todos los casos de gemelos. Pero debes saber que la opción de parto vaginal es una alternativa válida si todo es normal y si el primero de los dos bebés está colocado de cabeza, lo cual ocurre en el 80% de los casos: aproximadamente, en un 40%, ambos están de cabeza y en otro 40% el primero está de cabeza y el segundo no. 

En este segundo caso, para un parto vaginal, necesitarías un hospital donde los partos de nalgas se atiendan por vía vaginal. Una vez que el primero ha nacido, el nacimiento del segundo es más rápido, incluso, en el caso de que estuviera de nalgas y, en este segundo caso, puede darse la vuelta tras nacer el primero. 

Por el contrario, en el 20%, el primer bebé no está en posición óptima: el parto vaginal está desaconsejado y se recomienda cesárea. También es recomendable la cesárea en partos pretérmino (sobre todo de menos de 32 semanas), en casos de desproporción de tamaños entre gemelos (especialmente si uno de ellos tiene un peso estimado por ecografía menor de 1500 gramos) y en casos de que los gemelos compartan bolsa de líquido amniótico. También se recomienda cesárea en trillizos, cuatrillizos, y múltiples de mas bebés.

Parto vaginal


Así como el parto normal de bebé único puede ser asistido por una matrona, para el parto de gemelos se considera obligada la presencia de médico ginecólogo pues puede ser necesario realizar una cesárea o alguna maniobra obstétrica. Un ejemplo de tales maniobras es la llamada "versión interna". La versión interna se realiza cuando tras el nacimiento del primero, el segundo queda en una posición en la que no podría salir, por ejemplo, en situación atravesada, y consiste en que el médico introduce su mano, agarra de los pies a este segundo bebé y tracciona para colocarlo de manera que pueda salir por los pies.

En el parto vaginal de gemelos, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomienda que, una vez ha nacido el primero, se fuerce médicamente la salida del segundo mediante administración de oxitocina y mediante rotura artificial de la segunda bolsa en cuanto la cabeza se apoya en la pélvis. El objetivo de esta recomendación es conseguir que el segundo gemelo nazca rápido, en los siguientes 30 minutos siguientes al primero. 

Si se va a seguir este protocolo, es recomendable tener puesta la analgesia epidural ya desde antes y por eso, para el parto vaginal de gemelos, en muchos centros te recomendarán la epidural. Hay centros donde este protocolo no se sigue y se respetan tiempos más "naturales" para la salida del segundo gemelo. En evolución espontánea sin medicalizar, el tiempo de parto entre el primero y el segundo gemelos es muy variable, desde 5 minutos hasta varias horas. 

Parto de gemelos que comparten placenta

Cuando dos gemelos comparten placenta, el parto necesita mayor vigilancia para asegurar el bienestar de ambos y también los primeros minutos tras el nacimiento de cada uno. Un segundo gemelo que esté sufriendo un síndrome de trasfusión feto-fetal en el parto puede tener una pérdida grande de sangre, por lo que si se está produciendo este síndrome sería aconsejable la cesárea. 

Es este uno de los motivos por los que, acelerar el nacimiento del segundo gemelo era plenamente justificado en el pasado, cuando no era fácil detectar los síndromes de transfusión feto-fetal en las ecografías y la mayoría de estos casos se descubrían en el momento del nacimiento. 

Hoy día, los síndromes de transfusión feto-fetal se han diagnosticado en las ecografías que se hacen (cada dos semanas) a todos los embarazos de gemelos que comparten placenta. Por eso, hoy día, las indicaciones de parto vaginal o cesárea para los gemelos que comparten placenta son las mismas que para los que no la comparten. 

Parto de gemelos que comparten bolsa

Todos los gemelos que comparten bolsa, comparten también placenta. Pero, al compartir la bolsa, aparece un factor de riesgo adicional: la posibilidad de que los cordones umbilicales se enrollen entre sí. Cuando esto ocurre, al progresar el parto, uno de los dos cordones umbilicales puede quedar estrangulado y el bebé correspondiente morir. 

Pero no sólo eso: cuando dos bebés comparten bolsa, podría ser que estuvieran unidos por alguna parte que no se hubiera diagnosticado en las ecografías. Se trataría de gemelos siameses. El parto vaginal de siameses muchas veces es imposible o peligroso. Compartir bolsa es en sí una situación bastante rara pero cuando se produce está justificada la cesárea programada antes de cumplir las 37 semanas de embarazo.


Lactancia

Puedes perfectamente dar el pecho a tus gemelos, igual que has podido gestarlos. Tu cuerpo está preparado para ello. La única diferencia con un embarazo de bebé único es la cuestión postural; tendrás que encontrar aquellas posturas en que puedes conseguir que los dos tengan una posición adecuada para mamar de su boquita, de su cabeza y de su cuerpo. 

Si tienes trillizos o más, puedes hacer turnos rotatorios. La cantidad de leche que produzcas se irá amoldando a la cantidad que ellos vayan demandando. Este amoldamiento sucede paulatinamente; los dos primeros días suele haber muy poquita leche. El estímulo constante del pezón esos primeros días acabará produciendo la llamada "subida de la leche". 

La subida de la leche suele ser a los dos días, pero puede ser más tarde. En concreto, puede tardar 3 o 4 días si tienes síndrome de ovario poliquístico, y también si, por haber tenido una amenaza de parto prematuro, te administraron una inyección de corticoides. 

Para más información, puedes visitar www.multilacta.org y www.criandomultiples.info.

martes, 11 de enero de 2011

Lactancia materna con gemelos

Una de las ventajas que tiene la mujer por naturaleza es tener dos pechos con los que poder amamantar a sus hijos en sus primeros años de vida. Usualmente se utilizan para sólo un bebé, pero las madres de gemelos o mellizos utilizamos los dos pechos al mismo tiempo para alimentar a nuestros niñ@s sin que falte leche para ninguno.


La Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y la Asociación Española de Pediatría recomiendan lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida y luego continuar la lactancia materna junto con otros alimentos hasta por lo menos dos años, y después continuar lo que quieran madre e hijos.

Durante el embarazo de gemelos  vas a tener que tomar una decisión sobre la forma de alimentar a tus hij@s. ¿Lo vas a hacer con leche materna? ¿Es mejor usar leche artificial? ¿Se pueden combinar ambas opciones?

Dar de mamar acostada favorece el descanso nocturno
La ley de la oferta y la demanda

Se piensa, erróneamente, que los gemelos necesitan siempre de suplementos de leche artificial para alimentarse satisfactoriamente. Esto no es cierto, la madre de gemelos está preparada biológicamente para poder suplir la demanda de dos bebés.

Para lograr leche suficiente para todos los bebés sólo necesitas saber el mecanismo por el que tu cuerpo produce y secreta la misma.

Una estimulación doble y eficaz de los mellizos consigue poner a disposición de los mismos un volumen suficiente de alimento materno en todo momento,  ya que tus niveles de prolactina se mantienen muy altos debido a la frecuente demanda. Incluso cuando hay más de dos bebés se produce leche de forma proporcionar a la triple estimulación. Es una norma matemática y biológica.

Estos conocimientos están a tu disposición idealmente en los cursos de preparación al parto, pero se suelen completar con la asistencia a grupos de lactancia o en preparación especializada a este tipo de lactancias, como la que puedes encontrar aquí. 

La formación que hayas recibido de forma prenatal es decisiva para poder confiar en tus capacidades y tener elementos con los que abordar las diferentes situaciones que puede presentarse en este tipo de lactancias.

Afrontando la lactancia con gemelos

Ya ves que en realidad el problema no es de producción, ya que la naturaleza te proporciona los pilares para hacerlo, pero puede que te asuste la alta demanda de los gemelos y la posibilidad de perder el control.

No te voy a engañar, en las primeras semanas vas a tener que enfrentarte a dos demandas diferentes de forma separada hasta cogerle el truquillo a cada uno de los bebés. Esto puede  llevarte al borde del agotamiento y en ocasiones,  a la desesperación. ¡Todo el día con la teta fuera!

Seamos realistas, dos bebés que toman pecho dan mucho trabajo, es verdad, ¿pero te dijo alguien que preparar biberones no lleva tiempo y no es cansado? El tiempo es quizás el mayor enemigo de la madre de gemelos, y llegará un momento en que no encuentres  momentos para descansar, para ducharte o para comer, e incluso replantearte toda la estrategia en busca de calidad durante la lactancia.

Hablamos de 16 a 24 tetadas al día si se recurre definitivamente a una lactancia individual. Pero, ¿sabías que mientras se amamanta puedes dormir sin que se caiga ningún bebé? ¿Conocías el súper poder de los bebés ? Un instinto poderoso que les dirige al pecho de forma sabia y al que saben engancharse sin necesidad de dirigirles. ¿Tu crees que por tener dos bebés no vas a tener posibilidad de dormir y dar el pecho al mismo tiempo? Pues estás muy equivocada.

Aquí tienes una madre que dio el pecho a dos gemelos casi cinco años, durmiendo a pierna suelta, sin recurrir a suplementos y con fuerza suficiente para llevar a dos gemelos más mayores al colegio y satisfacer el resto de sus necesidades. Créeme, si yo pude, tú puedes. Solo tienes que ser un poco egoísta y pedir ayuda para poder hacer lo que yo hice.

La lactancia no es especial

Teniendo en cuenta que tenemos el mismo equipo que una madre con un sólo bebé y que nuestra fisiología permite equilibrar la producción de leche de forma proporcional al número de hijos, son todas las situaciones diversas que rodean a la maternidad de gemelos y las características de la propia familia las que hacen que la lactancia materna sea especial.  

  • Hay más de un bebé, y cada bebé tiene su personalidad, temperamento, características.
  • Todas las lactancias se ofrecen a demanda y sin restricciones, los gemelos no van a ser diferentes por ello, y tienen los mismos derechos que los bebés nacidos de un parto único. 
  • Son dos demandas y el doble de tetadas, sobre todo en las primeras semanas.
  • Aproximadamente la mitad de los mellizos nacen de forma prematura, son inmaduros, pequeños, más delicados. Esto lleva consigo problemas para una succión eficaz. 
  • Muchos de estos niños nacen naciendo a término pueden ser más pequeños para su edad, incluso un bebé prematuro puede ser más pequeño de lo que se esperaba. No tienen reservas, no tienen fuerza, su succión puede ser débil y estimular poco.
  • Los partos múltiples pueden complicarse y requerir más instrumentalización y  cesáreas. Hay más separaciones, stress, preocupaciones que dificultan el vínculo entre el binomio formado por madre y bebés, ya de por sí difícil por su condición múltiple.
  • El embarazo gemelar tiene elevados ciertos riesgos que complican la salud de la madre, además de la de los bebés, y pueden necesitar más atención médica, no estando preparada para dar el pecho de forma ideal, ni siquiera para extraerse leche. 
  • Todo el mundo se siente con derecho a opinar sobre lo que es mejor para la madre, aunque sea bienintencionadamente. 
  • La madre es objetivo diana de un sector que ve en los gemelos potenciales consumidores de fórmula. 
Antes de recurrir a leche de fórmula hay entre medias tantas formas de gestionar el pecho como madres de gemelos. Tan solo hace falta adaptarlo a tus circunstancia sin morir en el intento ni necesidad de perder la oportunidad de disfrutar de una experiencia tan maravillosa.

Los padres necesitan información para poder ir manejándose en los momentos claves, sentirse seguros, confiar en ellos mismos y en sus hijos. Necesitan profesionales comprometidos con la lactancia atendiendo el parto, el postparto, el seguimiento de los niños en atención primaria. No te olvides de tu pareja, tu familia y amigos. Todos tienen un papel importante que cumplir, y por supuesto recuerda que las asesoras y los grupos de apoyo a la lactancia te ayudarán a superar tus miedos y te darán motivos para confiar. Es responsabilidad de todos.

Es lo normal

Siempre he pensado que la lactancia materna es lo normal, y no iba ser menos con gemelos. Nunca he pensado que mi leche les fuera a faltar a mis hijos ya que estaba sana, pero siempre hay alguien que se atreve a opinar sobre algo tan personal sin informarse antes.


Porque es lo normal, que no te vengan con milongas. Se puede.


Embarazada de gemelos

Nadie te prepara para ser madre de gemelos. Un día decides que ha llegado el momento y la pareja  llega a un acuerdo para aumentar la familia y dejar de ser dos, pero casi siempre nos olvidamos que a veces la naturaleza nos pone a prueba y en vez de uno...nacen dos...o más...

La noticia del embarazo de gemelos o mellizos no deja indiferente a nadie en la familias. Suele provocar una gran conmmoción del que cuesta recuperarse bastante tiempo. Apenas has asimilado que realmente están creciendo dentro de tu vientre, cuando nuevas situaciones vienen a dificultar la adaptación a la maternidad. Sin duda la gestación múltiple es una verdadera aventura.

Es muy normal quedarse embarazada de gemelos

Los gemelos son más frecuentes de lo que se piensa. Muchas mujeres quedan embarazadas de dos bebés sin apenas darse cuenta nunca. Uno de cada 80 embarazos son de gemelos, y en algunas zonas del mundo, la frecuencia es aun mayor, como en Africa, que pueden llegar a tener una frecuencia de uno de cada 40, o en Asia, que son una excepción porque no es habitual tener gemelos.

Muchos factores predisponen para la multiplicidad, quizas hoy en día lo que más se escucha es la paridad míltiple por retraso de la maternidad. Como el cuerpo es sabio, a medida que nos hacemos mayores y se nos va pasando el arroz, algunas mujeres ovulan dos o más veces, y surgen los partos múltiples de forma natural.

Otras mujeres, en cambio, ven reducida su  fertilidad y tienen que recurrir a técnicas de reproducción asistida, y de nuevo surgen los partos múltiples. De una forma o de otra, ser madre de gemelos es algo especial...no puedo hablar por una madre de un solo bebé, porque nunca he tenido un parto sencillo, pero si sé que estar embarazada de gemelos es lo más bonito que me ha pasado en la vida, aunque te ponga a prueba cada día.

Gemelos o mellizos

Todos mis hijos son gemelos espontáneos e idénticos. Dentro de los embarazos dobles hay: 
  • Gemelos Identicos, llamados también Univitelinos o Monocigóticos. Provienen de un solo óvulo, que se divide en dos partes que comparten la misma carga genética. Este óvulo se divide una vez ha sido fecundado por el espermatozoide y siempre es del mismo sexo. A pesar de su igualdad, durante el embarazo se pueden dar diferencias entre los gemelos y se mejora la identificación en el futuro. Su origen es aun dudoso, hay diversas teorías, la última que personalmente he escuchado es que el óvulo de la mamá puede ser muy frágil, y asi se rompe y se da más de un bebé.
  • Gemelos Fraternos, llamados Bivitelinos,  Dicigóticos o Heterocigóticos. Son los populares mellizos. Son fruto de dos óvulos, y fecundado por dos gametos distintos, pudiendo ser del mismo o diferente sexo. Son muy usuales entre las madres que han sido asistidas en la reproducción y los bebés son tan parecidos como dos hermanos nacidos de partos distintos. Algunas veces son fruto de relaciones sexuales distintas, e incluso dar dos bebés de razas distintas.  
Dime cuando te dividiste y te diré cómo eres

División del óvulo en embarazo univitelino
Una de las dudas más habituales en la familia es el origen de los gemelos o mellizos. Aunque hay pistas que nos dan mucha certeza sobre el mismo, a veces en es necesario recurrir a análisis de ADN para confirmarlo.
La gemelaridad implica compartir desde la tan tierna edad de un óvulo recién fecundado y con vida propia. Los bebés nacidos de partos múltiple aprenden a ser solidarios el uno con el otro desde entonces. Así desde la misma fecundacion tienen que habitar en el mismo nido, el vientre de su madre.

Los gemelos idénticos tienen una nomenclatura especial según cómo ha sido su división.

  • Si la misma se ha producido antes del día 5, los gemelos son bicoriales-biamnióticos. Cada bebé tiene su placenta, su corion y su amnios.
  • Si la división ha ocurrido entre los días 5 y 10, los gemelos son monocoriales-biamnióticos. Los gemelos comparten una sola placenta y cada uno tiene su bolsa amniótica.
  • Si la división ha sido posterior al día 10, hasta el día 14, son monocoriales-monoamnióticos. Comparten la misma placenta y la misma bolsa amniótica.
  • Cuando la división del cigoto ha sido posterior al día 14, la división no es completa y se dan los casos de gemelos siameses. Son monocoriales-monoamnióticos.

Los mellizos o gemelos fraternos, al provenir de dos óvulos distintos, tienen siempre cada uno su placenta, su corion y amnios diferenciados. Pueden tener crecimientos más discordes sin llegar a generar problemática especial. En cambio los gemelos idénticos, pueden tener dificultades en el crecimiento, y el retraso en el mismo durante la gestación es una de las cosas que más se vigilan, siendo en ocasiones, motivos de partos adelantados y otras intervenciones intrautero de importancia.

Monocorial biamniótico



 
Ecografía del primer trimestre de mi primera gestación gemelar. Son gemelos Monocoriales-Biamnióticos. Por ello el embarazo fue derivado al Hospital para seguimiento, en la primera ecografía no era identificable la membrana de división.



Monocorial biamniótico




Ecografía de mi segundo embarazo gemelar realizada con 8 semanas de gestación. Monocoriales- biamnióticas. Igualmente en seguimiento desde el Hospital por no identificar la membrana de división.